viernes, 13 de marzo de 2026

HISTORIA DE UNA PROSTITUTA Y OTRAS HISTORIAS


 

HISTORIA DE UNA PROSTITUTA…Y OTRAS HISTORIAS

 

Creo que, no estoy tan equivocado en pensar que la mayoría de los predicadores de manera compulsiva (y de esto me hago cargo) siempre aplicamos este pasaje del libro de San Lucas capitulo 15 versículos 1 al 7 que habla de la parábola de la oveja perdida, a quien se alejo de la iglesia y que el pastor debe ir a visitarlo a manera de reinsertarlo en la congregación. En realidad esto es cierto en gran parte y hace énfasis en el ministerio pastoral, pastorear y apacentar, en todo esto estamos de acuerdo, pero si nuestra visión del pasaje fuese aun más amplia, no tan unidireccional, sino antes bien una visión orbital, para mirar un tanto más allá de lo que acostumbramos a ver con ojos naturales sobre un relato literal.

Jesús, viene a por todo, sin rodeos, sin insinuación sobre un mensaje contundente que rompe protocolos y tradiciones, el amor de Dios como único argumento de alcanzar al perdido. Con palabra sencillas, acciones cotidianas de connotaciones trascendentes para una persona…que está en peligro, allí empieza la historia de un mensaje a la humanidad y pone en aprietos a los oyentes...” ¿Quién de ustedes?….”

En el relato bíblico, les habla a publicanos, a pecadores a fariseos, a escribas, hoy  te habla  a vos, a mí…a la iglesia. Un mensaje que sale a buscar a la pérdida hasta encontrarla. Porque tarde o temprano el mensaje de redención, deberá confrontar  la verdad con  el destino de muerte de muchos que aun siguen su propio camino. El peligro es real, aunque cambie de escenario y personajes, cada ámbito normalizado a nuestra rutina tiene la misma esencia de muerte, sea física o espiritual. Nos hemos vuelto funcionales a una sentencia de muerte (Romanos 6.23)

Me gusta contar historias que aporten un aspecto cotidiano, y si de alguna manera lo que le paso a él, a ella, a vos, a mí, son el testimonio de una intervención divina a través del evangelio a favor de nuestra vida, enhorabuena. La primera historia está contada por un pastor que tiene su iglesia en Cleveland, Ohio, al cual Dios le da una carga en su corazón, una misión  específica, el de realizar una actividad al aire libre. Solo una tarima en una pequeña plaza de la ciudad. La iglesia oraba por esto y bueno…allí estaba el pastor, un sábado por la tarde de invierno. El pronóstico anunciaba que la temperatura bajaría aun más. Junto con algunos colaboradores, dos o tres nada mas, comenzaron a dar indicios de una actividad evangelistica. El pastor luchaba en su mente pensando si no fue apresurado tal vez hacer esto en estas condiciones. El mensaje se hacia oír,  un amplificador  invitaba a los transeúntes acercarse al lugar. Pero nadie venia, solo desde algún local de comestibles miraban desde una ventana uno que otro. Una mujer joven en una esquina se resguardaba de la ventisca polar ya que no estaba muy abrigada, una prostituta que ofrecía sus servicios. Al parecer frecuentaba siempre el mismo lugar buscando a sus ocasionales clientes. Los automóviles cruzaban por allí sin detenerse. Un móvil policial del cual bajaba un agente cada tanto a recorrer la acera y luego resguardarse del frio. Algunos otros haciendo compras por aquí y por allá. Era hora de terminar la actividad ya que además del frio, comenzó a nevar bastante. El pastor, cerró sus ojos para hacer una oración invitando  a quien pudiese aceptar el evangelio de salvación y reconocer cuanto necesitan de Dios. Cuando abrió sus ojos, ella estaba frente a él, llorando, frente a la pequeña plataforma, sus cabellos, su ropa comenzaba a cubrirse de nieve. Ella escucho todo el tiempo desde su lugar, estaba perdida, esclavizada por el pecado. Herida en su corazón, no tenia oportunidad, tal vez ella jamás pisaría una iglesia, pero el evangelio del amor de Dios salió a su encuentro, una sola persona fue hallada, una oveja perdida… ¿valió la pena?...claro que sí.

Las siguientes historias me involucran con los personajes de manera directa, espontanea.

En mi tiempo de actividad laboral conocí a Eduardo, un joven que estaba en el plantel a mi cargo, yo era su líder en una empresa contratista. En una ocasión lo encontré en un pasillo solitario y me acerque a preguntarle si estaba bien. El estaba llorando, su estado emocional era crítico. Se limpiaba las lágrimas con su mano y en la ropa, estaba transcurriendo un litigio legal con su ex pareja. Había perdido la tenencia de su hijo y esto era irreversible, estaba quebrado, no sabía qué hacer. Puse mi mano en su hombro y le pedí que me dejara hacer una oración por él, fue algo sencillo, solo fueron unas pocas palabras que le hablaban del amor de Dios. No sé cómo fue, no fui yo, fue el evangelio de Jesús que lo encontró esa mañana, perdido, al borde de un acantilado, sin fuerzas, herido y sin consuelo. Fue el pastor de las almas que lo levanto en sus hombros y lo llevo al redil. Paso el tiempo y nos encontramos en la calle, me reconoció, estaba cambiado, era otra persona…estaba asistiendo a una iglesia, lo estaban pastoreando y apacentando Eduardo fue encontrado para salvación.

En otra ocasión, en el tiempo en que trabajaba en otro lugar junto a mi padre, en el tiempo del almuerzo en un breve descanso, nos recostamos en un lugar parecido a un gran jardín, lugar junto a la obra de una compañía contratista. Allí se acercó un joven, un compañero de trabajo, El empezó a contarle su historia a mi padre y yo escuchaba. Le contaba algo muy confidencial, algo que seguramente no lo compartía con nadie tal vez.

“Una noche, yo venía con mi novia de visitar unos amigos, cruzamos un lugar descampado y solitario con poco alumbrado público. Nos atacaron, me golpearon, nos robaron. Me ataron con alambre a un árbol y a mi novia la violaron por turnos. No pude hacer nada para salvarla, con el tiempo nos separamos, ella nunca pudo superarlo…yo tampoco… ¿Dónde estaba Dios para ayudarme? ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a mí?”

Hubo un silencio…por respeto quizás a un corazón herido que ha caído por un barranco y aun sobrevive tan solo para seguir preguntando ¿Por qué?

Mi padre tenía una gracia del cielo cuando hablaba con las personas, el era pastor en nuestra iglesia , y el solo le hablo del amor de Dios que salió al encuentro de una oveja lastimada llena de incertidumbre, errante en la vida, sin esperanza. Luego reiniciamos las tareas y cada cual se fue a su lugar. Ese muchacho había cambiado su mirada, seco sus lágrimas y se dieron un abrazo. Mi padre era feliz cada vez que hacia esto, lo disfrutaba, yo lo conocía bien, era una inyección en su espíritu, tendrían que haberlo conocido, siempre andaba con una oveja en sus hombros.

¿Quién de ustedes…? Preguntaba Jesús…Esta dispuesto a entender que las ovejas que están en el redil, ya están seguras? Que aquellos que están perdidos lejos de Dios, no tienen manera de ser alcanzados sin un mensaje redentor? Gozo en la tierra, gozo en el cielo, el rostro del que encontró la oveja perdida tiene rasgos de obediencia. El evangelio llegara bajo la nieve, en la indiferencia de muchos y la atención de uno, llegara en un contexto social de hombres y mujeres cautivos de sus malas decisiones o de injustas malas experiencias de vida. Me paso a mí, le paso a él, le ocurrió a ella. Nos sucede, como un tiempo cíclico que termina por devastar nuestra vida, nadie lo sabe, el silencio grita desesperadamente por alguien que pueda oírnos. En esta noche en este instante este mensaje nuevamente va a seguir haciendo su trabajo… ¿Quién de ustedes…?

 

Fragmento del mensaje dado por el pastor David Fernández en la iglesia EL BUEN PASTOR- En la ciudad de La Plata- Buenos Aires- Argentina

 

HISTORIA DE UNA PROSTITUTA Y OTRAS HISTORIAS

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