¡Aléjense de aquellos lugares y aún de ellos! ¡Ni siquiera miren sus templos!
Con su dedo apuntando
firmemente a la ventura, sin dirección, con una postura decididamente estoica,
el predicador atemorizaba a los presentes.
Mi adolescencia recuerda muchas de estas
escenas, pero en mi interior, aún desconociendo mucho de la palabra, esto
despertaba mi curiosidad, ¿Por qué el predicador intimidaba de ese modo? ¿Que
es lo que el había visto allí? ¿Cómo podían estar rechazando algo que provenía
de Dios? a tal punto de asegurar que muchas de esas iglesias, sus prácticas y
doctrinas provenían de una oleada del infierno; aferrándose a pasajes bíblicos
como: 1 Tim. 4:1.
Llegue a tal punto en
lo personal, por influencia tal vez, a mostrar desprecio hacia los
pentecostales. Algunas veces, cruzando por el frente de sus iglesias ni siquiera
las miraba, como que un rechazo asumido me autorizaba a que yo lo hiciera…
Lo había logrado, mis
líderes espirituales me hicieron creer que pertenecía a una iglesia cristiana
verdadera, una casta superior, de un poder espiritual verdadero; hasta que
Jesús me hablo al corazón: ¡hipócrita! …y mi velo cayó.
Luego esto pertenece
al pasado, un pasado tradicionalista y conservador. Mi discernimiento era
humano, intelectual, no denominacional, razonado y personal, auto convencido de
que Dios me hablaba en estas posturas.
Esto es como un
axioma que aplicamos en diferentes circunstancias, como por ejemplo:
Si no hay guerra, hay
paz, está sano o enfermo, está vivo o muerto, es cristiano o incrédulo, etc,
etc, etc.
Si se dice que Dios no está allí, que Dios
no obra en tales iglesias, ¿Quién esta entonces?,
─Perdón... ¿podrías
repetir la pregunta?,…
Si, si… si no está
Dios ¿Quién está? Tú has llegado a la misma conclusión ¿verdad?
Lo sé, yo también
tuve esa respuesta.
Por supuesto no quiero pasar por alto los
excesos ni los abusos espirituales muy personales que colaboran a un cierto
desorden en algunos cultos, pero esto ya lo hemos considerado en parte y lo
tendremos presente como información. Finalmente estas doctrinas inculcadas tan
precozmente, me hacían crecer espiritualmente
pero en una farsa. A esta altura ya me sentia un religioso Cuasimodo analizando
el mundo entre las malezas.
Se echa fuera demonios, decimos: “En el
nombre de “… ¿De quién?, si, en el nombre de Jesús”.
“Más los fariseos, al oírlo, decían: Este no
echa fuera los demonios
Sino por Beelzebú,
príncipe de las tinieblas”.
S. Mateo 12:24.
Primero: los fariseos no negaban un hecho
milagroso, hasta allí estamos de acuerdo, pero no aceptaban como que procedía
de Dios.
¿No es el
Espíritu Santo el que da la unción al ministro para liberación?, ¿y en
el nombre de Jesús el Espíritu impartiendo de su poder obra en sanidad y todo
tipo de milagro?, el mismo Jesús dio la respuesta para cada generación:
“Y
si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo
Está dividido; ¿Cómo pues permanecerá su
reino?”
S. Mateo
12:26.
Con un discernimiento humano, muchos
están juzgando que cosas son o no son de Dios, cuanto más aquellos cristianos
nómadas que recorren iglesias y buscan desesperadamente pruebas del mover del
Espíritu (contrariamente a los que rechazan las manifestaciones). Para sorpresa
de ellos, muchas veces, Dios les cierra las puertas en sus narices,
parafraseando: Dios no está a disposición de antojadizos espectadores, que
vienen a ver un lindo espectáculo.
Si no se sanó el enfermo, aquí no está el
Espíritu.
Si no se canta un tipo de alabanza, tampoco
está el Espíritu.
Si
no hubo liberación, no está el Espíritu. Polvillo de oro, aceite de la unción
en las manos, muelas emplomadas con metal del cielo; pruebas, pruebas; el más novato de los
cristianos se convierte en conferencista del tema y arrastra a los que están
cerca, pues nada les convence. Espirituales en la carne, discernimiento humano.
Pero es así, esta generación cristiana atropella
y no acepta aquello que su razón le aconseja rechazar (por un lado), o se
quiere quedar con todo o nada (por otro lado). Esto produce una frustración,
cuando no se tiene en claro la voluntad permisiva de Dios.
Después de tanto juicio de los forasteros
espirituales, el primero que queda bajo el látigo de la desconfianza es al pastor de la iglesia, que
debe soportar tanta incredulidad y dureza… Y luego el Espíritu Santo (Hechos
7:51), (Hebreos 3:12), (Efesios 4:30).
¿Detrás de que corremos?, ¿Cuál es la
meta?, esto es urgente, renovar nuestra mente, corazón y espíritu (Salmos
51:10, 11).
¿Esta gozoso el Espíritu en ti?, O ¿esta
triste? (Efesios 4:30). ¿Esta gozoso el Espíritu en tu iglesia?, O ¿esta
triste?
A esta altura se que a nadie voy a
convencer con palabras bonitas, sino es por un hecho sobrenatural que nada
tiene que ver con palabras persuasivas 1Cor. 2:4, 5; pero una cosa se y seguro
no soy el único que ha oído este secreto a voces: Muchas iglesias y
denominaciones prefieren obviar la
importancia en la persona del Espíritu Santo. Llenas de tradición y de
miembros, pero vacías de poder; un tipo de Sansón sin ojos, seguras de una
fuerza virtual pero despojadas de poder.
Todo nos remite a la fuente que anuncio su
venida:
“Y yo
rogare al Padre, y os dará otro Consolador, para que este
Con vosotros para siempre; el Espíritu de
Verdad”
S. Juan
14:16, 17ª
Para que este con vosotros… para siempre… para
siempre… ¿Para qué? (diría Jesús hoy), para entristecerlo con palabras y
acciones injuriosas, mentirle, resistirle y apagarlo? ¿No es verdad que con
actitudes similares a un ser querido lo herimos y hacemos sufrir? cuanto más
entonces a lo que proviene de Dios, para enseñarnos y recordarnos lo dicho por
Jesús (S. Juan 14:26)
Volviendo a la imagen del estoico
predicador, algo no me convencía cuando hacia presunción en rechazar el mover
del Espíritu y las manifestaciones en las iglesias que lo predican. No volví a
verlo, con el tiempo, extrañamente en el apogeo de sus conferencias quedo
postrado en una silla de ruedas… cuadripléjico. Esto llamo poderosamente mi
atención, el Espíritu no es cualquier cosa, no estoy relatando esto para
infundir terror; antes bien, cuando de El hablemos, abra reverencia y temor de
Dios.
Al igual que los archí-conocidos fariseos,
esta generación de ministros atribuían a Satanás, las obras del Espíritu, o
bien las rechazaban argumentando falta de evidencia de la manifestación del
poder de Dios, llevados tal vez por testimonios
sobre excesos corporales de dudoso origen. Lo cierto es que en esta
posición muy incómoda se encuentra una persona muy sensible, ¿lo recuerdas
verdad?, lo hemos hablado anteriormente: ¡aquí no está el Espíritu!; con esta
frase muchos desaparecieron en la oscura
noche.
¿Puede ser liberado de este juicio, el
que ha pecado contra el Espíritu?, ¿En qué condiciones queda aquel que incurre
en tremenda falta?
Vamos a considerar un incidente bíblico
muy importante: Simón el mago, (Hechos 8:18) que con su distorsionado
pensamiento irreverente, puso al descubierto su habitación espiritual: “Porque
en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estas” Hechos 8:23.
Ahora presta suma atención al versículo
anterior: “… y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón”
Hechos 8:22b.
Los apóstoles no
aseguraban un indulto divino, ellos tenían bien en claro el tema,
parafraseando: “si tal vez”…” si quizás”. De todos modos la palabra juzga.
En el seno de Dios, en su presencia
inherente, inmanente, en la unicidad de Dios uno y único, allí donde anhelamos
habitar, hay alguien que forma parte del trino ser:
Dios Espíritu Santo.
El descenso del Espíritu no es el fruto de una sencilla petición al
Padre de parte de Jesús: “Y yo
rogare al Padre”…; vamos comprendiendo que Jesús habla de una
profunda suplica y a mas de esto animaba a sus discípulos a que fueran
aceptando al que venía en su lugar: “…Os conviene que yo me vaya…” (S. Juan
16:7).
Solo piensa por un momento, tú te vas muy
lejos para no volver (por ahora), y dices a todos los que te aman que vendrá
alguien en tu lugar, para continuar tu historia, hablando como tu; sintiendo
todas las cosas como la siente tu corazón (S. Juan 16:13), todos se preguntan
¿Por qué? Humanamente hablando sabes que nadie quiere que te reemplacen ¿Cómo asumirían la
transición?, los recuerdos, los sentimientos, ellos te aman y no desean que
otro ocupe tu lugar.
Pero el Espíritu manifiesto la
presencia de Cristo como si nunca se
hubiese ido. La llegada de este Consolador, no es un hecho relativo, tiene la
importancia del plan de salvación, es el eje que da equilibrio a la iglesia
sobre el fundamento que es Cristo.
Por esto y por mucho más me apena ver
hermanos en Cristo, recorrer iglesia tras iglesia, buscando y diciendo: ¿Dónde
Dios me hablara? ¿Dónde Dios me tocara con su Espíritu?, y con tantas oraciones
e imposiciones de manos que llevan encima debería ser grandes líderes. Pero no
siempre es así.
Ellos siguen buscando, no es hambre
espiritual, han perdido la guía, la brújula y sin esto cualquier Sansón ya no
es el mismo, su fuerza lo ha dejado, porque el Espíritu ya se ha apartado y no tiene ojos para ver
por dónde va.
Bajo estas condiciones negando la
profética manifestación del Espíritu Santo o a quien pertenece la iglesia, el
que queda en el fuego cruzado es el mismo Espíritu. Tengamos por seguro que
posición tiene la Palabra de Dios en este caso: (Protocolo).
“Por tanto os digo:
todo pecado y blasfemia será perdonado a los
hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu
no le será perdonada.
A cualquier que dijere alguna palabra contra
el Hijo del Hombre le
será perdonado; pero al que hable contra el
Espíritu Santo, no le
será perdonado; ni en este siglo ni en el
venidero”.
S. Mateo 12:31, 32
Renovar nuestra mente, corazón y espíritu,
para que lo equivocado, no sea una postura fundamentalista; al cual nos
aferramos hasta la muerte.
Blasfemia (S. Mateo 8:18), engaño (Hechos 5:11), todo está en el juicio de
Dios. Solamente aquellos que incurran en afrentar al Espíritu con una postura
inflexible creyendo rendir culto a Dios; serán expuestos a la veracidad de
estas palabras.
Los lideres fundadores de esta iglesia
y sus iglesias asociadas (allí nos congregamos alrededor de 20 años), fueron
nuestros mentores. Sabían tanto de la Biblia que eran reconocidos
conferencistas internacionales, lo cual
les valió el mote: “Cerebros de Elefante”.
Podían exponer airosamente cualquier
tema, además de la calidad expositiva; pero con posturas doctrinales muy
controversiales, que solo con el tiempo fui descubriendo. Esto realmente me
asombraba demasiado, yo era un jovencito que absorbía todo; en verdad los
admiraba. Pero fueron tan maliciosos en rechazar la evidencia del Espíritu
Santo, que despertaron a un espíritu guerrero con el fin de defender esta actitud
y desacreditar las iglesias que lo predicaban como un hecho real, bíblico y
actual.
En un congreso (organizado por ellos),
al cual asistí, se presento como tema de estudio: “La Distorsión Bíblica de las
distintas versiones de la Biblia”, versión antigua, versión moderna, Dios habla
hoy, Biblia parafraseada, etc. Se invito a varios pastores (por supuesto de estas
iglesias asociadas), a leer un mismo versículo en distintas versiones, todos al
unísono.
Cuando se termino de leer, (era obvio
que no se entendía nada), el pastor principal, grito a todo pulmón en su
micrófono: “¡Parecemos los Pentecostales hablando en lenguas!” Seguidamente el
salón se unió en una sola carcajada, pues aún estos abusos eran festejados
irónicamente; esto entre tantas otras cosas ¿A quién estaba dirigido el
proyectil? No perdían ninguna ocasión en
hacer un comentario sarcástico.
Me sentí cohibido perteneciendo aún a
ellos, fue algo muy triste pero era parte del proceso, pues el día que los
dejáramos, tendríamos argumentos en lo personal que nos convencerían aún mas de
que era Dios el que nos sacaba de allí.
¿Qué te parece, donde podríamos ir?, durante
tantos años nos habían enseñado que esta era la única iglesia fiel y verdadera
que predicaba la sana doctrina, nos habían inculcado apartarnos de todo
contacto con vientos de doctrinas: neo-pentecostalistas carismáticas, modernistas,
renovados y reformados.
En un tiempo inicial, los líderes de
este nuevo movimiento usaron como lema histórico y exclusivo: “salid
de ella pueblo mío…” Apoc. 18:4ª;
y así cortar dialogo con asambleas, convenciones, confederaciones y denominaciones.
Ahora nosotros usaríamos la misma llave… En relación a ellos.
Cuando los elefantes vienen marchando
Vamos juntos a repasar la historia
bíblica, necesitamos un testimonio veraz e irrefutable para que el tema no sea
tildado de interpretación privada.
No deja de
asombrarnos el malogrado final de Ananías y Safira (Hechos 5), cuando Pedro les
revela a ellos la gravedad de la falta y que el daño irreparable no lo podía
justificar humanamente, caen heridos de muerte. Considera esto, este matrimonio
era parte de la futura iglesia y sin embrago no hubo indulto para ellos.
Entonces, ¿Por qué los fariseos no
cayeron fulminados al oír la revelación dada por Cristo, y de la gravedad de
sus conceptos contra el Espíritu Santo?, pues, simplemente porque el Consolador
era profecía de Joel en ese momento
(Joel 2:28, 29) Jesús les revela, que el destino de cada hombre es determinado
por sus propias palabras:
“Mas yo os digo que
de toda palabra ociosa que hablen los hombres,
de ella darán cuenta en el día del juicio.
Porque por tus palabras
Serás justificado, y por tus palabras serás
condenado. S. Mateo 12:36, 37.
Blasfemia, engaño, codicia, oposición ¿Qué
te dice tu discernimiento? En lo personal admito haber aplicado estos
acontecimientos a un “tiempo fantástico” de la primitiva era cristiana. Pero mi
modo no fue original, ya hace tiempo que esto era generalizado y cuanto más en
nuestros días.
Para
muchos esto parece un relato increíble, que no se puede asumir para el tiempo
de gracia en el que vivimos. ¿Cómo se predica Hechos 5 hoy?, ¿Qué exégesis?,
¿Qué simbolismo?, ¿Qué escuela prevalece en los pulpitos?
Alguno diría:
“Ananías y Safira
significan, el antiguo pacto (la ley) y los jóvenes que los sacan muertos son
el nuevo pacto (la Gracia). “
O bien podría ser:
“
Ananías y Safira son los cristianos pasivos y no comprometidos con la obra ,
que por diversos motivos se enfrían ,se alejan
y mueren espiritualmente, entonces El Señor llama a continuar llevando
la antorcha de la fe a otra generación, los jóvenes… O bien podría ser… Etc,
etc, etc.”
Si bien los estilos para la exposición
bíblica en un sermón, son de una riqueza y variedad numerosa, lo específico del
incidente no puede ocultarse. Ananías y Safira cometieron un grave e
irreparable error, engañaron a Dios, Espíritu Santo.
Comenzaba con esto, la instalación de una
reverencia diferente, temor, en la naciente iglesia de Cristo.
Pero los elefantes arremetieron con
ferocidad contra Jesús y lo crucificaron, arremetieron con ferocidad contra
Esteban y lo mataron ¿Dónde crees que fueron a parar con tal demostración de fuerza bruta?, sea por tanto conocimiento,
o por hacer imponer la tradición religiosa violentamente, los elefante iban
marchando hacia un mismo lugar.
Déjame decirlo de otra manera, tu puedes
pensar mal de alguien y más todavía, criticarlo duramente a sus espaldas, en su
ausencia tienes esa libertad, porque tal persona no está, pero te han advertido
del problema que te acarreas con tal actitud y aun así no cambias de parecer,
ahora cuando este frente a ti, tendrás que hacerte cargo de lo que dijiste.
El está entre nosotros, desde
Pentecostés y su presencia hoy nos lleva a tomar conciencia de la gravedad de
algunas palabras o de malas intenciones “Y
vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron
estas cosas”
Hechos 5:11
La presencia de Dios es Santísima y
sus atributos en manifestación están rodeados de temor santo ¿Por qué este
comentario?, porque muchas veces
hablamos de mas, pensamos de mas, hacemos comentarios tan sabios que merecen
aplausos y admiración. Es entonces que debemos tomar conciencia de las
dimensiones de nuestro cerebro. O del tamaño de nuestro descontrolado fervor
religioso.
Los elefantes fariseos comenzaron la
estampida, arremetiendo contra todo lo que estuviera a su paso, Ananías y
Safira se unieron a la manada, Simón el mago, algunos anónimos en cada
generación, y así porque no también estos pastores y lideres ya mencionados.
Todos marchaban hacia un lugar en común que su mismo instinto por inercia los
llevaría, un lugar exclusivo… Solo para elefantes.
Tú me dirás: – “Pastor David, esto es
parte de un pasado lejano”, déjame contarte algo, no me cabe la menor duda y de
seguro a ti también, que este tiempo de la iglesia primitiva era un tiempo
diferente de otros, era el nacimiento oficial de todos los avivamientos a
partir de la gracia instalada, para corroborar las palabras que Jesús había
dicho a sus testigos:
“No os dejare
huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:18) “… Y he aquí yo estoy con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo.” (S. Mateo 28:20).
El Espíritu Santo
glorificaría a Cristo a través de un avivamiento espiritual, para testimonio al
mundo, para capacitar a la iglesia.
El Espíritu Santo
como un escribano que avala una escritura; el documento bíblico rubricado, con
autoridad, para corroborar la palabra de Dios y su cumplimiento fiel.
Tú me dirás y con mucha razón: “Esperaba
un mensaje más alentador”, ¡oh! si claro por supuesto, Cristo viene a buscar a
su iglesia, y su pueblo, ojala sea una
minoría, vive aun en un cristianismo volátil. Donde se ejerce la profesión de
fe, con verdades censuradas, y celosa religiosidad.
¿Quién está detrás de la iglesia hoy?,
aquella lejana iglesia a la que hice referencia desde un inicio, todavía existe
y no a cambiado su doctrina en nada.
El cerebro de elefante manejaba desde
sus inicios una iglesia no denominacional, que no se identificaba (ni se
identifica) con ninguna otra que no sea sus iglesias asociadas.
Misteriosamente la vida de cada uno de
sus líderes fundadores, se fueron apagando, poco a poco. Primero con una
progresiva ceguera y luego con una parálisis en sus miembros. (El caso que
comente al inicio, de un pastor que quedo cuadripléjico, es otro caso más que
sucedió en esta iglesia).
Los últimos días de vida de ellos,
termino en una postración total, en un lecho sin poder moverse; apenas
hablando, ciegos. Primero uno, luego otro y finalmente otro. Cementerio de
elefantes.
¿Qué sucedió allí? ¿Qué mano invisible
hirió la soberbia religiosa?, ¿Valió la pena toda una vida dar coces contra el
aguijón?
El principal argumento que Jesús no
acepto de los fariseos, como si fuese que era el más severo rasgo del perfil
judío, fue sin lugar a dudas: “La Religiosidad”.
No podían errar con tanto conocimiento
de la palabra, este velo de riguroso legalismo, los cegó de tal manera que no
pudieron sintonizar la frecuencia del Espíritu en la persona de Cristo (S. Lc.
4:28), no tuvieron impresión de la presencia del mismo Dios encarnado que se
paseaba por delante de sus narices.
Irritaron el trono de Dios y Jesús se
los hizo saber.
Para finalizar de aquellos lejanos
tiempos rescato muchas cosas que abundaron para bien, aun por el error, valoro
mas esta verdad sobre el Espíritu Santo; se con certeza que fui absuelto de un
juicio.
Lo que jugo a mi favor tal vez fue… …Mi ignorancia.
Tomado del libro: “El
Beso en la mejilla”
autor: David
Fernández- Copyright




