el sitio de mi corazón
sábado, 23 de mayo de 2026
MAS LIVIANO QUE EL AIRE
martes, 21 de abril de 2026
ESPINA Y TERCIOPELO
ESPINA Y TERCIOPELO
Extraña relación, fue lo que pensé, extraña pasión, musitaron mis labios. Un buen testigo debe estar dispuesto a contar lo que ha visto pero un casual espectador puede guardar silencio.
Los vi tantas veces a través de mi ventana, descorriendo el velo de la privacidad. No es mi historia dije y dándoles la espalda imaginaba la continuidad de sus malditos pleitos. La policía llegó a medianoche por una llamada anónima, alguien sospechó que sucedió algo allí, porque hace mucho que no se ve a nadie por afuera, y que además había mucha agua que salía desde el interior de la casa, hasta que cerraron el grifo de la ducha.
Lo extraño es que en esta ocasión, no se escucharon gritos, ni algo que se le parezca. Yo solía ver a los amantes atrapados en la secuencia impredecible de un juego peligroso.
A él le gustaba usar su imaginación, ya que supe de algún modo que cursaba el tercer año de arte dramático y era evidente su habilidad para relatar historias. Lo hacía mirando hacia la ventana alguna que otra noche estrellada y a ella le seducía la manera en que se concentraba gesticulando de manera espontanea, haciendo ademanes y susurrándole al oído propuestas indecentes. Ahora ambos yacen en el umbral de lo irreparable. Como cristales rotos en el suelo que ya no volverán a su estado natural.
Dicen que a ella la encontraron desnuda boca abajo en medio de la habitación con rastros de coral y arena sobre su piel bronceada. El informe policial dice:” pequeños gusanos”
El en cambio, tenía abundante agua en sus pulmones y finas algas ceñían su cuello y llegaban hasta una viga del techo. La imagen de su rostro, es lo más parecido a un pez, que murió ahogado por el excesivo aire.
Previo a esto, discutían si es que este amor merecía un sacrificio tal, que alguien tenga que pagar a cualquier precio. Pero ella dándole la espalda sonreía con ironía. Nunca supo valorar aquel sentimiento, porque no lo amaba, solo encontraba en el, alguien que cumplía sus fantasías extra matrimoniales…y ya no quiso saber más nada porque esta aventura había tomado un giro inesperado. De alguna manera le estaba anunciando su partida. Entonces aquel narrador de extraordinarias circunstancias, desesperado, la atrapó como a una mariposa por sus alas. La sedujo nuevamente y ella no ofreció resistencia. Enmudeció por completo por las fuertes manos que oprimían su cuello.
Cruzaron el umbral de una distopia y entonces todo fue irremediable. Sus miradas vidriosas reflejan el vuelo de numerosas gaviotas que les dan la bienvenida a tierra firme, fin del naufragio.
El informe policial dice:”globo ocular lleno de moscas”
¿Quién traicionó a quien? Acto seguido, el dueño del tiempo y la ficción…se adelantó a la línea de batalla. Ella intentó leer el movimiento de sus labios pero era tarde para esto, se derrumbo sobre su propia sombra en la orilla de la vida. Las olas la escondieron bajo un manto de espuma inesperada y la arena puso fin a este adulterio.
Él, al verla ya sin vida, decidió que era el tiempo de buscar otros horizontes y caminó mirando un punto fijo. Hacia el mar, bien a lo profundo y allí fue donde se perdió su figura por completo.
Espina y terciopelo, eso eran ambos, incompatibles por naturaleza pero aun así, caminaron tomados de la imaginación entrelazando sus destinos trágicos, un lugar para aquellos que solo dejan huellas temporales.
Extraña relación, fue lo que pensé, extraña pasión, musitaron mis labios. Un buen testigo debe estar dispuesto a contar lo que ha visto pero un casual espectador puede guardar silencio.
Autor: David Fernández
Copyright-2020
viernes, 13 de marzo de 2026
HISTORIA DE UNA PROSTITUTA Y OTRAS HISTORIAS
HISTORIA DE UNA PROSTITUTA…Y OTRAS HISTORIAS
Creo
que, no estoy tan equivocado en pensar que la mayoría de los predicadores de
manera compulsiva (y de esto me hago cargo) siempre aplicamos este pasaje del
libro de San Lucas capitulo 15 versículos 1 al 7 que habla de la parábola de la
oveja perdida, a quien se alejo de la iglesia y que el pastor debe ir a
visitarlo a manera de reinsertarlo en la congregación. En realidad esto es cierto
en gran parte y hace énfasis en el ministerio pastoral, pastorear y apacentar, en
todo esto estamos de acuerdo, pero si nuestra visión del pasaje fuese aun más
amplia, no tan unidireccional, sino antes bien una visión orbital, para mirar
un tanto más allá de lo que acostumbramos a ver con ojos naturales sobre un
relato literal.
Jesús,
viene a por todo, sin rodeos, sin insinuación sobre un mensaje contundente que
rompe protocolos y tradiciones, el amor de Dios como único argumento de
alcanzar al perdido. Con palabra sencillas, acciones cotidianas de
connotaciones trascendentes para una persona…que está en peligro, allí empieza
la historia de un mensaje a la humanidad y pone en aprietos a los oyentes...” ¿Quién
de ustedes?….”
En
el relato bíblico, les habla a publicanos, a pecadores a fariseos, a escribas,
hoy te habla a vos, a mí…a la iglesia. Un mensaje que sale
a buscar a la pérdida hasta encontrarla. Porque tarde o temprano el mensaje de
redención, deberá confrontar la verdad
con el destino de muerte de muchos que
aun siguen su propio camino. El peligro es real, aunque cambie de escenario y
personajes, cada ámbito normalizado a nuestra rutina tiene la misma esencia de
muerte, sea física o espiritual. Nos hemos vuelto funcionales a una sentencia
de muerte (Romanos 6.23)
Me
gusta contar historias que aporten un aspecto cotidiano, y si de alguna manera
lo que le paso a él, a ella, a vos, a mí, son el testimonio de una intervención
divina a través del evangelio a favor de nuestra vida, enhorabuena. La primera
historia está contada por un pastor que tiene su iglesia en Cleveland,
Ohio, al cual Dios le da
una carga en su corazón, una misión específica, el de realizar una actividad al
aire libre. Solo una tarima en una pequeña plaza de la ciudad. La iglesia oraba
por esto y bueno…allí estaba el pastor, un sábado por la tarde de invierno. El
pronóstico anunciaba que la temperatura bajaría aun más. Junto con algunos
colaboradores, dos o tres nada mas, comenzaron a dar indicios de una actividad
evangelistica. El pastor luchaba en su mente pensando si no fue apresurado tal
vez hacer esto en estas condiciones. El mensaje se hacia oír, un amplificador invitaba a los transeúntes acercarse al
lugar. Pero nadie venia, solo desde algún local de comestibles miraban desde
una ventana uno que otro. Una mujer joven en una esquina se resguardaba de la
ventisca polar ya que no estaba muy abrigada, una prostituta que ofrecía sus
servicios. Al parecer frecuentaba siempre el mismo lugar buscando a sus
ocasionales clientes. Los automóviles cruzaban por allí sin detenerse. Un móvil
policial del cual bajaba un agente cada tanto a recorrer la acera y luego
resguardarse del frio. Algunos otros haciendo compras por aquí y por allá. Era hora de terminar la actividad ya que además del frio,
comenzó a nevar bastante. El pastor, cerró sus ojos para hacer una oración invitando
a quien pudiese aceptar el evangelio de
salvación y reconocer cuanto necesitan de Dios. Cuando abrió sus ojos, ella
estaba frente a él, llorando, frente a la pequeña plataforma, sus cabellos, su
ropa comenzaba a cubrirse de nieve. Ella escucho todo el tiempo desde su lugar,
estaba perdida, esclavizada por el pecado. Herida en su corazón, no tenia
oportunidad, tal vez ella jamás pisaría una iglesia, pero el evangelio del amor
de Dios salió a su encuentro, una sola persona fue hallada, una oveja perdida…
¿valió la pena?...claro que sí.
Las
siguientes historias me involucran con los personajes de manera directa,
espontanea.
En
mi tiempo de actividad laboral conocí a Eduardo, un joven que estaba en el
plantel a mi cargo, yo era su líder en una empresa contratista. En una ocasión
lo encontré en un pasillo solitario y me acerque a preguntarle si estaba bien.
El estaba llorando, su estado emocional era crítico. Se limpiaba las lágrimas
con su mano y en la ropa, estaba transcurriendo un litigio legal con su ex
pareja. Había perdido la tenencia de su hijo y esto era irreversible, estaba
quebrado, no sabía qué hacer. Puse mi mano en su hombro y le pedí que me dejara
hacer una oración por él, fue algo sencillo, solo fueron unas pocas palabras
que le hablaban del amor de Dios. No sé cómo fue, no fui yo, fue el evangelio
de Jesús que lo encontró esa mañana, perdido, al borde de un acantilado, sin
fuerzas, herido y sin consuelo. Fue el pastor de las almas que lo levanto en
sus hombros y lo llevo al redil. Paso el tiempo y nos encontramos en la calle,
me reconoció, estaba cambiado, era otra persona…estaba asistiendo a una
iglesia, lo estaban pastoreando y apacentando Eduardo fue encontrado para
salvación.
En
otra ocasión, en el tiempo en que trabajaba en otro lugar junto a mi padre, en
el tiempo del almuerzo en un breve descanso, nos recostamos en un lugar
parecido a un gran jardín, lugar junto a la obra de una compañía contratista. Allí
se acercó un joven, un compañero de trabajo, El empezó a contarle su historia a
mi padre y yo escuchaba. Le contaba algo muy confidencial, algo que seguramente
no lo compartía con nadie tal vez.
“Una
noche, yo venía con mi novia de visitar unos amigos, cruzamos un lugar
descampado y solitario con poco alumbrado público. Nos atacaron, me golpearon,
nos robaron. Me ataron con alambre a un árbol y a mi novia la violaron por
turnos. No pude hacer nada para salvarla, con el tiempo nos separamos, ella
nunca pudo superarlo…yo tampoco… ¿Dónde estaba Dios para ayudarme? ¿Por qué a
nosotros? ¿Por qué a mí?”
Hubo
un silencio…por respeto quizás a un corazón herido que ha caído por un barranco
y aun sobrevive tan solo para seguir preguntando ¿Por qué?
Mi
padre tenía una gracia del cielo cuando hablaba con las personas, el era pastor
en nuestra iglesia , y el solo le hablo del amor de Dios que salió al encuentro
de una oveja lastimada llena de incertidumbre, errante en la vida, sin
esperanza. Luego reiniciamos las tareas y cada cual se fue a su lugar. Ese
muchacho había cambiado su mirada, seco sus lágrimas y se dieron un abrazo. Mi
padre era feliz cada vez que hacia esto, lo disfrutaba, yo lo conocía bien, era
una inyección en su espíritu, tendrían que haberlo conocido, siempre andaba con
una oveja en sus hombros.
¿Quién
de ustedes…? Preguntaba Jesús…Esta dispuesto a entender que las ovejas que
están en el redil, ya están seguras? Que aquellos que están perdidos lejos de
Dios, no tienen manera de ser alcanzados sin un mensaje redentor? Gozo en la
tierra, gozo en el cielo, el rostro del que encontró la oveja perdida tiene
rasgos de obediencia. El evangelio llegara bajo la nieve, en la indiferencia de
muchos y la atención de uno, llegara en un contexto social de hombres y mujeres
cautivos de sus malas decisiones o de injustas malas experiencias de vida. Me
paso a mí, le paso a él, le ocurrió a ella. Nos sucede, como un tiempo cíclico
que termina por devastar nuestra vida, nadie lo sabe, el silencio grita
desesperadamente por alguien que pueda oírnos. En esta noche en este instante
este mensaje nuevamente va a seguir haciendo su trabajo… ¿Quién de ustedes…?
Fragmento
del mensaje dado por el pastor David Fernández en la iglesia EL BUEN PASTOR- En
la ciudad de La Plata- Buenos Aires- Argentina
sábado, 7 de marzo de 2026
EL DUEÑO DE TUS ACTOS
EL DUEÑO DE TUS ACTOS
“…Vi a Yeshua cruzar por el frente de casa con sus seguidores, la noche
estaba iluminada con luna llena y entonces me sumé al grupo, alguien les había
invitado a cenar. Al entrar, quedé envuelto en ese olor tan particular que
emana de algún sitio. Descubrí que el dueño de casa humedecía la madera de
sándalo de un mueble con agua tibia a manera de lustre, solo con intención de
provocar que su particular fragancia se pegue en la ropa de cualquiera. El
hombre lo había comprado a unos mercaderes ismaelitas que llegaban como cada comienzo
de verano ofreciendo sus baratijas exóticas. De tanto en tanto el fariseo, también
comerciante, solía adquirir de ellos los mejores utensilios y aretes traídos de
Egipto, para luego revenderlos. El
bullicio del lugar, de quienes hablaban entre ellos se volvía inentendible,
además de que algunos como si esto fuese poco, lo hacían en un tipo de dialecto
lo cual era un murmullo sin interés. Cuando
Yeshua habló, todo paso a ser secundario y vano. Personalmente mis
pensamientos se treparon a lo más escalado de mis argumentos y allí quedaron,
sumisos y obedientes a su palabra. Yo solo era uno más, y no sé cómo fue que
nadie preguntó sobre quién era yo y así quedé entre ellos. Yeshua
detuvo el tiempo y las acciones reales, tangibles, como quien tiene poder para
hacerlo sin esfuerzo. Entonces comprendí que algo había en su mirada y en su
manera de hablar, que en este acto, el, detuvo el tiempo con autoridad y yo, no
podía articular ni una palabra. Todo parecía indicar que el hombre más famoso e
inquietante que jamás haya estado en esta pequeña aldea, habría de silenciar a
quienes preparaban la cena, con esta indagatoria. El anfitrión, nervioso,
vaciló frotándose la barba pensando si tal vez como buen comerciante, haya sido
este el peor negocio de su vida, el de haber invitado a un rabino a comer a su
mesa. Ha pasado más de una semana de esto y Simón,
el Fariseo, me cruzó en la feria del mercado porque me reconoció y quiso hablar
conmigo.
─ ¡Muchacho!, ven aquí… ¡te conozco!, lo
supe cuando te vi, estabas aquella noche en mi casa con los discípulos de Yeshua ¿verdad?, escucha bien esto…quiero
que sepas que…no es usual en mí, invitar a ningún personaje que pueda ser
importante para otros. No soy de los que se dejan seducir fácilmente por alguna
personalidad que se ha puesto de moda. Solo quise ser cortés con él y sus
seguidores; nada más─ Detuvo el dialogo y
esperó unos segundo para continuar, luego suspiró mirando de lado ─ En
verdad lo hice porque él es diferente, el es…como la esperanza del moribundo que
despierta a un nuevo día. Es el trueno contenido en el pecho del valiente, es…quedar
atrapado en el ojo del huracán y desear que nunca cese la experiencia. Tan
convencido de esto que una paradoja de mi invención me había cegado de asentir que sea un profeta,
aunque no parezca, creo que lo es, por lo menos para unos muchos, y es por eso
que ahora pienso diferente, pero nadie lo debe saber. Es que tan hábilmente me
llevo a enredarme en mis propios principios, el de admitir que a quien mucho
ama, mucho se le perdona. Porque luego de marcharse de mi hogar, quedó en el
aire, algo sobrenatural ¿puedes creerlo? fue tan avasallante que no pude
reaccionar cuando me arengo con ternura, con palabras que jamás alguien me
había hablado, solo para decirme:
“Simón…─
dándome
la espalda ─ “¿Ves esta mujer?, ella me
ha tratado diferente a todos ustedes, ella tuvo cuidado de mi persona, soy tan
importante para su vida que ha mojado mis pies con sus lagrimas. Ha besado mis
pies y los ha ungido con un bello perfume. Porque me ama mucho, y alguien que
ama así, merece ser perdonada”.
Lo
admito, luego que él se fue, aquellos que rodeaban la mesa, no volvieron a
hablarme. Porque soy fariseo y no puedo amar tanto así porque si. Ni compararme
con esa mujer que entro allí, porque es pecadora y no puedo permitir que una
simple cena altere el orden de mi vida. Seguramente este maestro solo quiso ser
cortes con alguien, Yeshua de Nazaret
había entrado aquella noche a mi casa, solo para mostrarme que nada de lo que
hice para agasajarlo era lo que él esperaba de mí.
“¿Ves esta mujer?...yo la perdono por su fe” fue lo que dijo
y luego se marchó. ¿Ella?...ella
estaba diferente a cuando llego...lloraba, sí, pero como las que lloran de
alegría.
Simón, no dijo más nada, regresó
cabizbajo por donde vino y hablando solo entre la gente que busca alimento en el mercado y el griterío de los vendedores
que presumen tener el mejor producto fresco. Yo me detuve un momento mientras seguía
recordando cómo fue aquella noche en casa del Fariseo; el momento en que mi
hermana entro al lugar donde estaba el nazareno y al verla postrarse ante él,
quedé paralizado, no podía creer que estuviera allí y además, en su sano juicio.
Jamás hubiera imaginado que el costoso alabastro que nuestro padre le regalo la
noche que se fue, lo derramaría para él, una fragancia más deliciosa que el
sándalo. Pero fue que todo cambio, cuando juzgaron sus lagrimas; Yeshua de Nazaret puesto en pie habló y
el lugar se inundo de su presencia: “Tu fe te ha salvado mujer, ve en paz”, eso
fue lo que le dijo a mi hermana, lo escuché perfectamente.
Basado en el Evangelio según San Lucas 7:36-50 RV60
Tomado del libro: “Antes que
llegue el invierno”
Autor: David Fernández- Copyright-2026
domingo, 11 de enero de 2026
GLOOMY SUNDAY
Domingo
Triste
Diciembre 22 de 2016. En
algún lugar de El Paso, Texas
Amanece…
y todavía sigue el mismo tema musical, Gloomy
Sunday en la mítica voz de Billie
Holiday que me tiene cautivo en un preludio premeditado por el destino y yo
sin saberlo. Anoche llovió después de tanto tiempo y la ventana sigue un tanto
abierta, por eso la cortina se menea pesadamente porque se ha mojado un poco.
Involuntariamente trato de entender la
melancólica letra de esta canción y encuentro un secreto escondido en
sí misma, que no es su letra, es esta
mujer negra que ondula tan seductoramente su voz que me fascina hasta la medula
y no me aburre. La silueta de Helen, se
pasea por mi lado luego de una ducha, se sienta en el borde de la cama, enfundada en mi camisa preferida
ella esta desnuda. Sonríe marcando los
hoyuelos de su mejilla. Tengo un gusto preferencial por esta característica
facial en una mujer; pero estoy aprendiendo
a renunciar a ella poco a poco y no sé cómo fue, pero también aprendí a
dejar de amarla y me pregunto si uno se puede “desaprender” tan fácilmente de
un sentimiento o es una invención mía. Lo cierto es que en verdad ya no la amo,
aunque ella piensa que si. Se irá en algunos minutos y quizás yo recuerde su
cuerpo el resto del día; o la olvide cuando se vaya… (Bostezo) Y se fue sin más, y no es la primera vez que caigo en esta
estúpida costumbre de contar mentalmente el sonido de sus pasos luego de que
ella cierra la puerta. Siete…si… siete pasos para ser más exacto y el ascensor
que se activa y me hace imaginar el sincronizado sistema. “Adiós Helen”, es un
dialogo interno pronunciando su nombre, como un secreto que mi voz clonada me
susurra al oído y ella…se fue sin
despedirse, no volteó a mirarme.
─
¡Hey Sam! ─ Me sacudió el hombro ─ ¿Samuel?, ¿qué sucede?...te has quedado
mirándome sin pestañear. Sus ojos no tenían rímel y su media sonrisa
me despabiló. Helen, seguía allí sentada en el borde de la cama. Inclina la
cabeza y me mira mientras se seca el pelo con una toalla y yo la había
imaginado en su partida. Ella
esta cruzada de piernas y las mueve en un vaivén involuntario al punto de
parecer que obedece a una melodía en su mente. En el tobillo luce una cadenita
que le da un toque sensual. El talón no
toca el suelo, sus dedos sí.
─ ¿Por qué miras tanto mis pies?
─ No lo sé, me gustan tus pies, solo los miro y ya…─ Levantó mi mentón delicadamente con uno de
sus dedos, clavando sus ojos celestes en los míos, cambiando su semblante.
─ Eres extraño ¿lo sabías? Te agrada esa mujer que al sonreír marca los
hoyuelos en sus pómulos y que además no se dé cuenta que exhibe sus pies solo
para ti… soy alguien que está de paso en tu vida. Esto lo habíamos hablado
Samuel, me conociste con una historia y nada va a cambiar. Y ya deja de
fastidiarme con eso de que tengo la mirada de una mujer embarazada. ¿Eres adivino o qué? No estoy
embarazada, puedes apostarlo. Se tomó una pausa para hurgar en la cartera y
sacar un pequeño espejo. Pintó sus labios con rouge rosa pastel y luego los
presionó para el toque final, una innata habilidad en toda mujer.
Se quitó la camisa que llevaba puesta y ahora se pone la ropa intima.
Cerró la cartera sin mirarme como si yo fuese invisible y luego de pie se
esfuerza por colocarse uno de los zapatos. Acercó su boca al punto de quedar a un centímetro de la mía
y pensé que me besaría pero no, ella solo hizo un gesto cómico con una mueca
facial.
─ Además mí querido Samuel…estas con un
pie en el altar, vamos, no me digas que no vives pensando en esto. No tendría que haberlo mencionado, eso me puso
triste, porque era verdad. Helen es mi pérfido secreto. Su mano acaricia mis
cabellos hasta que se vuelve una fantasía y mi mente ya no puede reconocer la realidad y me confundo con su
figura que se disipa definitivamente en el entorno de mi habitación. Entonces
es que vuelvo a cerrar los ojos fuertemente para dejar de imaginarla, como
cuando salió del departamento hace ya un tiempo atrás. No estoy seguro cuanto
hace de esto, solo sé que un día se marchó sin voltear a mirarme; dejando en la
parte alta de un mueble un sobre de papel color madera y diciendo que no lo abriera
por ahora y que el día que lo haga solo sea porque hay circunstancias extrañas ¿Por qué dijo esto? Me pregunté en ese
momento. No supe nada de cómo siguió su historia en todos estos meses,
desapareció así como había llegado.
Helen se disipó en el aire, tan viciado de ella misma haciéndose
borrosa. Pero vuelve cada vez que Gloomy
Sunday le rinde tributo. Describo
esta intima relación como una extraña mariposa ciega que ningún coleccionista
posee y es por lo elemental de esto mismo, nadie la vio aun ya que esta dentro
mío. Está atrapada en mi interior, en mi pecho para ser más exacto y sospecho que el inquieto insecto encontrara
un buen día una vieja herida por donde escabullirse y entonces saldrá a la
libertad y morirá…creo que yo también. Por momentos la realidad me persigue con
una animosidad tan cruel como progresiva, y me toma con un garfio de la nariz
tan solo para jugar conmigo. Entonces es que el teléfono suena y corta mi obsesivo pensamiento, a esto me
refería.
─Hola ¿Samuel Weaver?
─Si… ¿Quién habla?
─…Eehhh…un viejo amigo de Helen Prince─
Silencio prolongado, demasiado espacio para la próxima frase. Me reincorporé en
el borde de la cama, ya que esto me llamó la atención.
─ Soy Teddy Maers, alguna vez nos cruzamos
hace mas de un año, creo que en un Congreso sobre historia en la ciudad de
Juárez, en México. Me firmaste uno de tus libros ─ Esa voz raspada era tan particular y lo recordé afirmando con el movimiento de mi
cabeza como si esto fuese necesario. Claro que si ahora lo recuerdo bien fui
como orador de aquel evento. El siguió hablando.
─ Conocí una parte de la relación que
tenían ambos como una confidencia de Helen, pero descuida, no es de eso de lo
que quería hablarte ─ El relato da un
giro inesperado.
─
Es que supuse que no sabías que… apareció muerta en su casa, fue
asesinada. Perdona que sea breve…la policía a retenido el cuerpo algunos días
para investigar el caso; pero ya se lo han dado a la familia. Entonces mañana
será su sepultura en una ceremonia privada solo para unos pocos y tal vez
quisieras agregarte al grupo de amigos que la despedirán, solo di que eres un
amigo de la preparatoria. Aunque no lo creas a ella la rodeaba un entorno
muy religioso. Su esposo no quisiera
enterarse de nada nuevo ¿me oíste bien? Cuídate.
─ Descuida…gracias por avisar.
Por
un momento pensé en algunas cosas que dijo este chico, y el solo hecho de
considerar que sus más íntimos desconocían una parte oscura de su vida privada
era un tema; tal vez lo sepan algún día pero no por mí. En lo que respecta a
esta mala noticia, me había desconectado por completo de todo lo que había
sucedido últimamente, nada de periódicos ni televisión, por eso estaba
desinformado. Esta mañana la había proyectado sin querer como una tregua a mí
mismo, ya que hace un tiempo estoy sin empleo y mis ahorros se han esfumado.
Pero seguramente las cosas cambiaran, ya que en unos días entraré a trabajar en
una compañía importante, pero esto no quita que hoy para mí, sea un domingo
triste. Un trago no viene mal en estos casos. En la ciudad, la gente tiene una
visión acelerada de la vida y yo estoy analizando el porqué de muchas cosas....
quisiera borrarla de mi mente pero como un estigma me queda esta impronta
¿Quién lo hizo? ¿Por qué?...
Al día siguiente cuando llegué al
Evergreen Cementery, la despedida de sus restos estaba en las últimas
instancias, porque ya la habían sepultado y pensé “No fue una buena idea que haya venido”. Hacia frio y el pastor de
la iglesia a la que ella asistía; daba
las últimas palabras. Fue otro momento de un brotar de lágrimas que siguieron
en mi narrativa visual y noté que muchos
daban sus condolencias a un sujeto, tal vez era su esposo. Lloraba sin consuelo
el pobre infeliz. Hace tiempo que no veía a un hombre quebrarse de esa manera,
lo tuvieron que ayudar a levantarse porque estaba de rodillas, estrujando el
césped. Sinceramente me conmovió y por eso, cruzado de brazos miré hacia los
alrededores buscando escabullirme de la escena, luego volví a mirarlo, no me
sentí bien pero lo expresé en una mueca facial de un pesar leve quitándome el
anteojo de vidrios oscuros para limpiarlo, algo que no era necesario. Yo estaba
en una distancia prudencial, creo que no me veían, por eso cuando esto parecía
un acercamiento aun más familiar decidí marcharme sin que se notara mi
presencia. Mi regreso al pórtico de la entrada principal del cementerio fue tan
torpe que equivoqué el rumbo. Fue entonces que llegue a un sitio un tanto más
alejado, en medio de un laberinto de epitafios y tumbas algo me detuvo…una voz estridente…“¡Hey!…”
Cuando
giré a un lado, pude ver que era el cuidador del cementerio. Un hombre canoso,
de barba incipiente. Lleva un tipo de ropa de trabajo muy envejecida y en su
pecho una identificación “Karl Fischer, jardinero”. Sus ojos no se definen bien desde donde yo
estoy. Su mano sujeta una escoba de esas que se usan para juntar las hojas de
los arboles.
─ ¿Qué estas haciendo aquí?─Me preguntó
sin alzar la voz pero con autoridad. Lo mire extrañado, era muy obvio decirle
que vine al entierro de alguien.
─ ¿Por qué lo dice? Solo estoy
dirigiéndome a la salida.
El hombre no pestañeó en ningún momento,
luego giró la cabeza y con su mentón hizo un movimiento rápido de abajo hacia
arriba señalando un lugar.
─
Por allí… entierran a los que han muerto. El sitio en donde estas parado
es para los que van a morir…De hecho esa lapida a la izquierda lleva tu nombre
y espera una fecha.
Era verdad mi nombre estaba
tallado en el granito. Dos segundos para
leer y el sujeto ya no estaba; había desaparecido se lo había tragado la
tierra, literal.
Capitulo 2 libro ETERNO AMANECER
Autor: David Fernandez-Amazon
martes, 6 de enero de 2026
LA CIUDAD DEL PECADO
“¡Profesor!... ¡Profesor Dominic Verhoeven!... ¡aquí! junto a la escalera, perdón, recuerde
que mañana martes comienza la licencia que pidió hace una semana y ya tenemos quien lo reemplazara en su
cátedra, el profesor Harm Koet, solo
llámelo para que el pueda organizarse
¡gracias y hasta pronto!” Una
de las secretarias me sorprendió antes de abrir la puerta hacia el
estacionamiento. Había olvidado lo de la licencia, pero ¿Koet? ¿Habiendo tantos
llamaron a Koet? Es un tipo muy soberbio y creo que nunca llegaré a digerirlo, además…es licenciado en historia
¿podrá acaso interpretar la filosofía sin contaminar mi cátedra? Ya me parece
escuchar que me están llamando antes de tiempo para salvar su buen nombre.
Había pedido unos días a raíz de las complicaciones en la salud de mi abuelo y
en mitad de semana ya lo había olvidado. Primero pasare por mi apartamento en
la ciudad a recoger algunas cosas. Por cierto me acaba de llegar un mensaje en
el teléfono.
¡BIP!:“Dominic, tu abuelo quiere hablar contigo, no
sé porque motivo pero acércate a casa cuando puedas”
Por un
momento, el mundo virtual de Internet
nos atrapa en la mentira más
grande que hayamos creído y sin que nadie nos obligue a ello, de acreditar a un
agente transmisor, el casi tangible espectro de un rostro conocido. Por eso será que miro a mi ciudad con un
cierto aire de sospecha. Porque ha cambiado desde la médula y ya no es fiel a sus raíces ¿Por qué no hay
temor a lo inesperado en las miradas?… ¿No fue así como nos sometieron en el
pasado? ¿Qué día es hoy? ¿Lunes? Las voces susurrantes de aquellos rebeldes a
la muerte siguen oyéndose en las solitarias calles de Amsterdam como espíritus
errantes y seguramente así como luce
hoy, no la reconocerían. Sobrevivientes a un tiempo en que la guerra desato “el
invierno holandés del hambre” una estúpida frase honorifica, pero ¿para que
sirvió? Para un antecedente que aporto a la ciencia la Epigenetica, un mal en
el ADN que será como un eslabón perpetuo. Fuimos los conejillos de indias. Pero
ya hemos perdido esa humillante
dignidad, hoy somos la ciudad del pecado, la del turismo sexual y de las drogas
legales, la de vida nocturna y el libertinaje. Aquí nadie te conoce, por 50 euros en 15 minutos, el sacerdote con ropa informal entra a una cabina, y una prostituta lo hará feliz diciéndole que estuvo fabuloso. Mañana dará misa, luego de confesarse por supuesto. Es que solo fuimos capaces de invadir
el mar, al enfrentarlo y plantar un maldito molino de viento por aquí y otro por
allá, eso fue todo y nada más. En la ciudad las abundantes paredes contaminadas
con grafiti, leyendas de una tipografía inentendible, arte urbano le dicen,
¿eso es arte? (pienso)…”Así dicen” (diría mi madre)
¡Fíjate por donde caminas idiota! ─ Un automóvil salía del estacionamiento y no lo vi. ¡Lo siento! ¡Discúlpame!, caramba, este sujeto casi termina por embestirme y encima me insulta ¿Es así como seguimos escribiendo la otra parte de nuestra historia? ¿A los tumbos y sin la inmerecida misericordia de quienes murieron por salvarnos que nadie tomó como ejemplo? La guerra es dura aun después de la guerra. No sé porque pienso lo que estoy pensando, hasta me atrevo a diseñar la próxima secuencia que supongo que puede pasar antes de que suceda...esto de cruzar una calle tomando todos los recaudos y aun así, casi me atropellan, me lo merezco por estar haciendo filosofía en mi tiempo libre. Reflexionando como lo hace mi abuelo, él suele pensar sobre lo relativo de la vida y dialoga consigo mismo. Todo a raíz de un mensaje de texto en mi teléfono. Todos los días hago el mismo circuito para regresar a casa. Voy a estacionarme y buscaré un lugar de comidas rápidas. Mi abuelo, está un tanto delicado, creo que el ya venía sufriendo alguna enfermedad y nunca la dio a conocer. Un día todo fue diferente y se desplomó como un Goliat. Es un hombre grande en su contextura física y cayó pesadamente. En tiempos de la segunda guerra mundial, el, había sido parte de aquellos niños que estuvieron en Westerbork. Un campo de transito para los deportados judíos, gitanos y miembros de la resistencia a 15 kilómetros de la aldea del mismo nombre en el sector noreste de los Países Bajos, en la provincia holandesa de Drenthe. El último tren que partió de Westerbork hacia el campo de exterminio en Auschwitz, lo hizo el 3 de septiembre de 1944.
Fragmento libro: LOS MUROS DE AMSTERDAM
Autor: David Fernandez-Copyright
domingo, 4 de enero de 2026
LA MUJER MAS LINDA DEL MUNDO
LA MUJER MÁS LINDA DEL MUNDO
No hay un día determinado en la vida de una mujer, en el que ella por
decisión propia deja de usar maquillaje. Me refiero al hermoso hábito en la
juventud, de cuando ellas sienten que les ha llegado el tiempo de comenzar a
verse más bonitas y entonces ahí las tienes, rímel, rouge, bojouterie, etc. Una
ceremonia frente al espejo de pasar el cepillo en la cabellera de hasta cien
veces (literal, las mujeres de antes no sabían nada de planchitas para el pelo)
y que es parte de una cultura que no se hereda, solo se lleva a cabo.
Cuando una mujer anciana, se pinta los labios o se pone sombra
sobre sus parpados frente al espejo, algo no está bien en ella. Uno llega a
pensar que tal vez tiene algún trastorno psicológico y no le dices nada solo
por educación. Las arrugas en el rostro ya no permiten la estética facial, no
en esta edad, es algo que ha quedado en el pasado y no debería repetirse.
Cuando voy a la casa de mi madre para visitarla, la busco por todos
lados hasta encontrarla. Cierta vez la halle en su habitación como tantas veces
acostumbraría a estar, en la soledad que toda mujer se permite en un reducido
pero merecido espacio de descanso. Un breve paréntesis en el que se analiza
físicamente preguntando al aire mismo “¿por dónde se está yendo mi juventud?” El
alhajero abierto, collares y aretes de fantasía, pulseras y alguno que otro
anillo, conforman su tesoro más preciado. Aquello que es insignificante para
otros para ella significaba una dimensión del alma. Nunca me
reprocho que yo la descubriera con sus labios pintados y espolvoreando sus
pómulos. Probándose aros que tenían un lindo tono y que le animaban a
preguntarme como si yo fuese un espectador irrelevante “estos aros
me quedarían bien con mi blusa de color salmón ¿verdad?” Y yo solo
le entregaba una sonrisa de aprobación, mientras ella presionaba sus labios,
para acomodar simétricamente el color elegido.
Luego de mirarse de perfil y de frente como en una sesión fotográfica,
tomaba un frasco de crema y comenzaba a desmaquillarse murmurando suavemente
“estoy fea”…”estoy vieja”. Yo la abrazaba y le daba un beso diciéndole “No diga
eso mi reina”. Luego todo volvía a sus cauces, el alhajero volvía a cerrase
para abrirse tal vez dentro de un largo tiempo ¿Cuántas veces lo habría hecho
desde su juventud?
Esa noche los recuerdos recientes me despertaron en la madrugada tan
solo para recrear la imagen de una mujer frente al espejo. En las horas en la
que el alma esta sensible, su voz como un susurro era solo un
monologo para mí, fue entonces que como en una realidad mágica, volví a ser un
niño al borde de la muerte y ella estaba a mi lado, como siempre desde que
tengo memoria. Ella, para tomar mi mano de manera fuerte y hacerme sentir
seguro. Ella, para sacarme de la desesperación con mirada firme, secando mis
lágrimas con sus manos, como quien tiene piel que absorbe el dolor y lo hace
propio. Tantas veces ausente a la hora del almuerzo, su figura era de
esporádicas apariciones, pero cuando yo mejoraba en la salud, entonces volvía
al hogar para ocupar el sitio que completaba la postal familiar. Ella, tan
decidida a enfrentar la tormenta, solo por mí y sobrellevar mi estado crítico,
hasta que todo hubiese pasado y pasó; y yo estuve bien. Finalmente su juventud
se hizo volátil entre los pasillos de algunos hospitales a lo largo de tantos
años y fue un pestañeo que ella revivía al abrir su alhajero e imaginarse bella
físicamente. Como cuando era aun una joven que comenzaba a escribir desde el
anonimato la historia que a nadie le interesaría: “Había una vez una familia…”
Comprendí cómo fue que renuncio a una parte de su femineidad solo por la
aventura de ser mamá. El trailer de una película que ya estaba olvidando me
hizo admitir en mi desvelo, que yo tenía mucho que ver en esa mirada de ojos
tristes. Yo le había robado el tiempo de su piel tersa y suave, del singular
hábito de la belleza ficticia que no se hereda y que solo se lleva a cabo. Ese
alhajero era la llave que abría la puerta desconocida de su corazón en
donde guardaba este secreto. Nunca nadie reparo en esto y yo lo
descubrí como un espectador irrelevante. Ella era mucho más que un perfume y
una linda sonrisa; mucho más que un beso o una caricia que sanó mi alma. Era el
verbo amor hecho madre, la mujer más linda del mundo.
DAVID FERNANDEZ
miércoles, 31 de diciembre de 2025
THE FINAL COUNTDOWN- mensajes inolvidables
THE FINAL COUNTDOWN (la cuenta regresiva)
Mensajes inolvidables
Si tienes un dispositivo móvil a mano,
solo entra en google y pon en el buscador, cuantas horas faltan para terminar
el año, un temporizador en tiempo real on line, esperando el año 2026,
despidiendo el 2025 cuando aún le quedan 3 horas 01 minutos, 40, 39,38,37
segundos y en progreso descontando. Seguramente ya estamos
imaginando como será nuestro fin de año. Brindis en familia, abrazos, buenos
augurios y todo eso, pues bien déjame decirte que aun los finales deben ser
obedientes a un protocolo. Aunque todo parece indicar que finalmente haremos
una suerte de secuencia repetida como tantas veces, como hijos de Dios, debemos
ser decorosos y tener en cuenta que terminar el mes de diciembre es mucho más
que un orden cronológico de calendario. Es tener una visión de una cuenta
regresiva que finalmente exterminara hasta el último segundo que le corresponde
a una etapa que para algunos pudo haber sido muy buena, un buen año, o una
etapa que debido a circunstancias difíciles y dolorosas, quisiéramos olvidar
ya, ¡que se termine el año!, ¡que venga otro!
Para muchos finales hay un
procedimiento ordenado, cambias de empleo, mandas un telegrama de renuncia,
pones en conocimiento tu decisión y después como lo interpreta tu empleador es
algo personal. Es de esta manera que bajo el amparo de una ley laboral se puede
recibir o no una indemnización. Una relación conyugal rota y dando indicios de
una separación de hecho, es un preludio a un divorcio que seguramente deba
consumarse de manera legal. Un profesional, un abogado de familia
mediara en las partes, de esta manera será ante la ley una división de bienes y
responsabilidades que se pactara en un acuerdo firmado por ambas partes. Los
finales deben ser ordenados. Si te vas a cambiar de iglesia y desapareces de un
día para otro sin dar explicaciones a tu pastor argumentando excusas que
carecen de fundamento, déjame decirte que has tomado la opción más desacertada
que una oveja puede tomar aprovechando las sombras de la ingratitud. Esto,
lejos de apologética pastoral, es simplemente un tema de ética. Entiendo bien
lo de la centésima oveja, pero esto hace referencia a una cierta desprolijidad.
Leamos en 1 Samuel 7:12
“Tomo luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por
nombre Eben ezer, diciendo. Hasta aquí nos ayudo Jehová.”
Tengamos en cuenta el contexto de este
evento. Dios le revela a su siervo hacer un memorial de una etapa que debe
cerrarse, que debe acabar de manera decorosa, prolija…Samuel interpreta que hay
un protocolo para dar por extinguido un tiempo, antes de comenzar otro.
Okey…Han pasado 20 años desde que el arca fue secuestrada por los Filisteos,
los enemigos de Israel, la historia del pueblo de Dios siguió sin pena ni
gloria, cada cual atendió sus responsabilidades, fueron agricultores,
construyeron sus casa, tuvieron hijos, los cuidaron, el orden religioso siguió
funcionando (¿sin el arca?) y cada cual vivió para sus tareas y sus
ocupaciones. La presencia de Jehová moraba en este mueble de primorosa
construcción, los filisteos la sufrieron 20 años hasta que entendieron que
debían devolverla porque no les pertenecía. Samuel es instruido por Dios para
que prepare el final que corresponde, la cuenta regresiva estaba en marcha, un
protocolo de parte de Dios que Israel debe entender que merece un previo orden
en beneficio del futuro inmediato después de Eben –ezer. Samuel reúne al pueblo
y no para darles un aplauso por haber sobrevivido tantos años sin la presencia
del Dios vivo, sino para ajustar cuentas. El pueblo ahora despierta a un
“Volverse a Dios” y si este es el sentir generalizado Samuel discierne que algo
o alguien ocupó esa ausencia, que algo lleno el vacío en la vida de aquellos
que, edificaron casas, sembraron y cosecharon, se hicieron prósperos, tuvieron
hijos, etc, etc, etc. Entonces el profeta les dice que quiten los ídolos, que
los dejen y preparen sus corazones para servir a Dios ¡Wau!...tendríamos que
haber estado allí para ver como los jóvenes pasaron con sus celulares, otros
con sus automóviles, por allí no falto quien vino con las fotografías de la
ampliación de su casa, padres con sus hijos, novias con sus novios, abuelos con
sus nietos, otros mostrando sus emprendimientos en Instagram, sus fotos virales
en Facebook, sus viajes por el mundo y sus cuentas bancarias… Caramba creo que
estamos contextualizando mucho, pero ídolos antiguos para tiempos modernos
nunca faltaron ¿Qué cambia? Si esta es la realidad de la vida de muchos sin
relación alguna con nuestro Padre, seamos sinceros, de una manera u otra
buscamos llenar el corazón con objetivos y metas transitorias. Todo nos
satisface al punto tal de calificarnos hombres y mujeres empoderados con una
visión de la vida que ocupa el lugar que solo a Dios corresponde. Con razón
Jesús hablaba en su resistido mensaje del que no aborrece a padre, madre,
hijos, etc. y del que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi
discípulo…lo que menos sospechábamos convive en nuestro afán cotidiano como
ídolos.
La cuenta regresiva sigue quitando
segundos, minutos al 2025 ¿Cómo despediremos este año? ¿Publicando nuestras
virtudes? O admitiendo que nos acostumbramos la mayor parte nuestro programa
anual a satisfacer nuestros afectos, sobre-dimensionando la dependencia de
relaciones toxicas, sobre-valorando un oficio o profesión que nos califica bien
en lo personal porque nos hace ver autosuficientes. Israel sobrevivió 20 años
sin ella, y esto no habla de 20 años literal, esto puede significar una etapa
circunstancial en nuestra vida, ¿una semana? ¿Meses? ¿Algunos años? Un
empleador no viene a tu lugar para decirte que eres el mejor en la compañía,
que no hay otro que te iguale (aunque sea cierto) él lo hará a tus espaldas o
en una recomendación si alguien le consulta y esto es ética, son las formas,
igual hay excepciones. Pero cuando estés cometiendo un error te lo hará saber
por terceros o personalmente. De esto habla lo que hizo Samuel, no era adular
responsabilidades obvias que por naturaleza le cae a cada uno como ciudadano o
responsable del sustento y todo lo que implica el hogar y la familia. Empecemos
el final admitiendo muchos fuimos capaces de sustentar nuestra
identidad como pueblo de Dios, sin Dios. Eben-ezer es el final de
este año, preparemos la culminación de un tiempo, ordenando nuestro corazón,
quitando lo que ocupa el lugar de la presencia de Dios. ¿Qué trae el 2026? No
lo sabemos…solo está en los planes y conocimiento de aquel a quien serviremos
con todo el corazón, preparemos un memorial, Eben-ezer debe ser un momento
inolvidable…hasta aquí nos ayudo el Señor…¿feliz año nuevo?...si…pero también,
feliz fin de año 2025.
Fragmento del mensaje dado por el
Pastor David Fernández en la iglesia El Buen Pastor. Ciudad de La Plata- Buenos
Aires -Argentina
sábado, 9 de agosto de 2025
EL PODER DE LA UNCION
El Poder de la unción
Tal
vez no lo hayas dispuesto en tu vida, ni siquiera lo consideraste, que un día
llegará eso aun no lo sabes, pero no lo dudes y solo dependerá de ti.
Vendrá alguien por la
voluntad de Dios, impondrá su mano sobre tu vida y caerás bajo el poder del
Espíritu Santo, entonces lo que rechazabas por ser desconocido, porque te
parece una promoción de ciertas iglesias; desde ahora puede llegar a ser lo más
deseado para ti.
Alguien te ha llevado hasta la puerta de este
desconocido ámbito, fuiste guiado amorosamente.
Entonces el predicador dará un poderoso mensaje y caerás, tocado por alguien
que paso a tu lado y puso algo sobre ti. Quizás te encuentres en las gradas de
un estadio, allí arriba lejos de un toque físico. La unción te sorprenderá
cuando al grito del siervo ¡Reciban de Dios! Se desate sobre todos un
derramamiento del Espíritu.
Aun así, considera que si escapas a este tipo de
eventos, pero estas en un hambre desesperado de Dios, seas sorprendido en
la soledad de tu habitación.
Y las posturas heredadas
por tradiciones, no podrá evitar un gozo indescriptible, solo depende de una
nueva actitud de expectación . No trates de entenderlo por doctrina solamente,
ni sentirlo como un hecho nostálgico, de fotos viejas en blanco y negro, de un
pasado exclusivo a la graduación de discípulos que pasaban a ser apóstoles.
Agua en el desierto, agua
de la roca y en abundancia, solo siente un toque, un abrazo, una caricia, un
viento, un fuego…Un manto de alguien que dice: ¡Hey! Aquí estoy, no me ignores,
no soy propiedad de algunos pocos. Siente mi presencia, soy el Consolador que
quiere llenar tu vida de agua fresca en abundancia y en una doble porción.
Si hoy existe una
denominación (iglesias) sobre la tierra que se atribuye exclusivamente el poder
y la unción del Espíritu Santo, pecaría de presunción doctrinal.
Si existe una denominación
que niega, que tal poder se manifiesta en la iglesia hoy; pecaría de perversión
doctrinal.
Allí están “los Eliseos”,
los has visto en multitudinarios eventos, son cada vez más, hombres y mujeres,
agitando sus manos, derramando lagrimas; quebrantados, adorando. Nada los hará
desistir, saben que es un tiempo de avivamiento, quieren ser aquel que
llegue primero el trono de Dios y El les diga: “Pide lo que quieres que haga
por ti”. Ellos saben que le pedirán. Pedirán unción, para proclamar el poder de
un Dios de milagros. Porque no se conforman con dejar “los bueyes”, quieren
mas, quieren un toque sobrenatural del Espíritu, ellos no están pidiendo algo
humano que perece y se corrompe… Ellos se atreven a pedir: …”Una cosa difícil”.
El manto de Elías ya no está, Eliseo ya paso, pero
hay una doble porción del Espíritu esperando…
Tomado del libro "El Beso en la mejilla"
autor: David Fernández
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