THE FINAL COUNTDOWN (la cuenta regresiva)
Mensajes inolvidables
Si tienes un dispositivo móvil a mano,
solo entra en google y pon en el buscador, cuantas horas faltan para terminar
el año, un temporizador en tiempo real on line, esperando el año 2026,
despidiendo el 2025 cuando aún le quedan 3 horas 01 minutos, 40, 39,38,37
segundos y en progreso descontando. Seguramente ya estamos
imaginando como será nuestro fin de año. Brindis en familia, abrazos, buenos
augurios y todo eso, pues bien déjame decirte que aun los finales deben ser
obedientes a un protocolo. Aunque todo parece indicar que finalmente haremos
una suerte de secuencia repetida como tantas veces, como hijos de Dios, debemos
ser decorosos y tener en cuenta que terminar el mes de diciembre es mucho más
que un orden cronológico de calendario. Es tener una visión de una cuenta
regresiva que finalmente exterminara hasta el último segundo que le corresponde
a una etapa que para algunos pudo haber sido muy buena, un buen año, o una
etapa que debido a circunstancias difíciles y dolorosas, quisiéramos olvidar
ya, ¡que se termine el año!, ¡que venga otro!
Para muchos finales hay un
procedimiento ordenado, cambias de empleo, mandas un telegrama de renuncia,
pones en conocimiento tu decisión y después como lo interpreta tu empleador es
algo personal. Es de esta manera que bajo el amparo de una ley laboral se puede
recibir o no una indemnización. Una relación conyugal rota y dando indicios de
una separación de hecho, es un preludio a un divorcio que seguramente deba
consumarse de manera legal. Un profesional, un abogado de familia
mediara en las partes, de esta manera será ante la ley una división de bienes y
responsabilidades que se pactara en un acuerdo firmado por ambas partes. Los
finales deben ser ordenados. Si te vas a cambiar de iglesia y desapareces de un
día para otro sin dar explicaciones a tu pastor argumentando excusas que
carecen de fundamento, déjame decirte que has tomado la opción más desacertada
que una oveja puede tomar aprovechando las sombras de la ingratitud. Esto,
lejos de apologética pastoral, es simplemente un tema de ética. Entiendo bien
lo de la centésima oveja, pero esto hace referencia a una cierta desprolijidad.
Leamos en 1 Samuel 7:12
“Tomo luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por
nombre Eben ezer, diciendo. Hasta aquí nos ayudo Jehová.”
Tengamos en cuenta el contexto de este
evento. Dios le revela a su siervo hacer un memorial de una etapa que debe
cerrarse, que debe acabar de manera decorosa, prolija…Samuel interpreta que hay
un protocolo para dar por extinguido un tiempo, antes de comenzar otro.
Okey…Han pasado 20 años desde que el arca fue secuestrada por los Filisteos,
los enemigos de Israel, la historia del pueblo de Dios siguió sin pena ni
gloria, cada cual atendió sus responsabilidades, fueron agricultores,
construyeron sus casa, tuvieron hijos, los cuidaron, el orden religioso siguió
funcionando (¿sin el arca?) y cada cual vivió para sus tareas y sus
ocupaciones. La presencia de Jehová moraba en este mueble de primorosa
construcción, los filisteos la sufrieron 20 años hasta que entendieron que
debían devolverla porque no les pertenecía. Samuel es instruido por Dios para
que prepare el final que corresponde, la cuenta regresiva estaba en marcha, un
protocolo de parte de Dios que Israel debe entender que merece un previo orden
en beneficio del futuro inmediato después de Eben –ezer. Samuel reúne al pueblo
y no para darles un aplauso por haber sobrevivido tantos años sin la presencia
del Dios vivo, sino para ajustar cuentas. El pueblo ahora despierta a un
“Volverse a Dios” y si este es el sentir generalizado Samuel discierne que algo
o alguien ocupó esa ausencia, que algo lleno el vacío en la vida de aquellos
que, edificaron casas, sembraron y cosecharon, se hicieron prósperos, tuvieron
hijos, etc, etc, etc. Entonces el profeta les dice que quiten los ídolos, que
los dejen y preparen sus corazones para servir a Dios ¡Wau!...tendríamos que
haber estado allí para ver como los jóvenes pasaron con sus celulares, otros
con sus automóviles, por allí no falto quien vino con las fotografías de la
ampliación de su casa, padres con sus hijos, novias con sus novios, abuelos con
sus nietos, otros mostrando sus emprendimientos en Instagram, sus fotos virales
en Facebook, sus viajes por el mundo y sus cuentas bancarias… Caramba creo que
estamos contextualizando mucho, pero ídolos antiguos para tiempos modernos
nunca faltaron ¿Qué cambia? Si esta es la realidad de la vida de muchos sin
relación alguna con nuestro Padre, seamos sinceros, de una manera u otra
buscamos llenar el corazón con objetivos y metas transitorias. Todo nos
satisface al punto tal de calificarnos hombres y mujeres empoderados con una
visión de la vida que ocupa el lugar que solo a Dios corresponde. Con razón
Jesús hablaba en su resistido mensaje del que no aborrece a padre, madre,
hijos, etc. y del que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi
discípulo…lo que menos sospechábamos convive en nuestro afán cotidiano como
ídolos.
La cuenta regresiva sigue quitando
segundos, minutos al 2025 ¿Cómo despediremos este año? ¿Publicando nuestras
virtudes? O admitiendo que nos acostumbramos la mayor parte nuestro programa
anual a satisfacer nuestros afectos, sobre-dimensionando la dependencia de
relaciones toxicas, sobre-valorando un oficio o profesión que nos califica bien
en lo personal porque nos hace ver autosuficientes. Israel sobrevivió 20 años
sin ella, y esto no habla de 20 años literal, esto puede significar una etapa
circunstancial en nuestra vida, ¿una semana? ¿Meses? ¿Algunos años? Un
empleador no viene a tu lugar para decirte que eres el mejor en la compañía,
que no hay otro que te iguale (aunque sea cierto) él lo hará a tus espaldas o
en una recomendación si alguien le consulta y esto es ética, son las formas,
igual hay excepciones. Pero cuando estés cometiendo un error te lo hará saber
por terceros o personalmente. De esto habla lo que hizo Samuel, no era adular
responsabilidades obvias que por naturaleza le cae a cada uno como ciudadano o
responsable del sustento y todo lo que implica el hogar y la familia. Empecemos
el final admitiendo muchos fuimos capaces de sustentar nuestra
identidad como pueblo de Dios, sin Dios. Eben-ezer es el final de
este año, preparemos la culminación de un tiempo, ordenando nuestro corazón,
quitando lo que ocupa el lugar de la presencia de Dios. ¿Qué trae el 2026? No
lo sabemos…solo está en los planes y conocimiento de aquel a quien serviremos
con todo el corazón, preparemos un memorial, Eben-ezer debe ser un momento
inolvidable…hasta aquí nos ayudo el Señor…¿feliz año nuevo?...si…pero también,
feliz fin de año 2025.
Fragmento del mensaje dado por el
Pastor David Fernández en la iglesia El Buen Pastor. Ciudad de La Plata- Buenos
Aires -Argentina







